lunes, 20 de junio de 2011

1) E: Exploración o prelectura

1) E: Exploración o prelectura: hay un proverbio popular que dice que ‘para armar un rompecabezas se necesita primero la imagen completa’. Y una frase utilizada en la estrategia militar dice que ‘no hay mejor aprovechamiento del tiempo que el invertido en el reconocimiento previo’.

Cuando consultamos un plano para localizar la intersección de una calle con otra, no hacemos otra cosa que mirar el dibujo de una fotografía aérea. Es decir,
nos ayudamos con la representación de una visión realizada desde arriba.

El valor del reconocimiento previo estriba en que no recibimos la información “gota a gota” mientras leemos, si no que
ya contamos con una visión de conjunto.

Como ocurre a menudo en la lectura convencional, cuanto más hechos, detalles y otra información intentamos cargar,
menos asimilamos y recordamos.

La prelectura está basada, por lo tanto, en un principio importante: el aprendizaje eficaz se realiza ‘del todo hacia las partes’.

La prelectura es un vistazo de reconocimiento. Con ella ganaremos tiempo evitando regresiones innecesarias, y lo que es muy importante, adquiriremos una visión global de todo el material.

Es increíble la cantidad de personas que olvida detenerse en las numerosas indicaciones que el autor, los redactores y el editor ponen en el libro para facilitar el recorrido de la lectura, para indicar las intenciones y las distintas direcciones y usos del texto. En general, el lector poco experto se lanza de lleno a la lectura como el conducto novato que, al tener miedo del tráfico, es presa del pánico y no ve las señales, no para en el STOP, sino que sigue adelante, empujado por el fluir de los coches y sin saber exactamente adónde va. Para cualquier excursión por la montaña usted confiaría en un mapa para estudiar los senderos más cortos o más interesantes que le llevasen a su destino.
¿Por qué no hacer lo mismo antes de afrontar esa tierra desconocida que es un libro nuevo?

Tratemos de descubrir ahora cuáles son esas señales que nunca hay que pasar por alto antes de decidir si leer o no un texto. Atención a:

·     los títulos
·     los subtítulos
·     el índice
·     la disposición de los párrafos
·     la longitud de los párrafos
·     el uso de la negrita o la cursiva
·     los esquemas o recuadros de recapitulación
·     las ilustraciones
·     las acotaciones
·     la información sobre el autor que pueda figurar en
                 la solapa
·     la información en la contratapa
·     las notas a pie de página

Todos ellos son espías luminosos que es absolutamente necesario aprender a interpretar y utilizar, para poder obtener más ventajas con menor esfuerzo. En efecto, en estas sencillas operaciones se invertirá pocos minutos, después de los cuales sabrá qué contiene el libro y qué le es útil, mientras que sería poco práctico ese cuarto de hora invertido en leer precipitadamente el primer capítulo, que le podría desorientar y no darle un panorama de la obra.

Al mismo tiempo, este trabajo preliminar permitirá acopiar los elementos, materiales complementarios y los libros de consulta que pueden necesitarse. Conviene también apreciar si se trata de un tema nuevo, o es continuación de otro ya estudiado. La toma de contacto debe durar sólo unos poco minutos, los suficientes para hacerse una idea del terreno que se va a explorar, y para completar la preparación del trabajo.

Será un recorrido ágil de la materia de estudio, en su totalidad, con el fin de localizar los conceptos e ideas fundamentales y las áreas de dificultad
. Debe ser la ocasión para identificar las palabras desconocidas, así como los conocimientos que se dan por sabidos y, en principio, se tienen dudas sobre ellos. Hay que ir anotando unas y otros en un papel, para aclararlos luego. Esto es muy importante puesto que cada autor basa su exposición en unos conocimientos previos que supone en posesión del lector, y si éste no los posee, difícilmente entenderá lo que le están explicando. La primera lectura será rápida y de corrido, sin detenerse aunque algo no se entienda. En tal caso, conviene dejar al margen una señal a lápiz, por ejemplo, un signo de interrogación.
Inmediatamente después de la primera lectura, hay que aclarar las palabras desconocidas con ayuda del diccionario, y estudiar o repasar los conceptos que el autor da por sabidos. En ningún caso debe pasarse a la segunda lectura sin haber completado dicha labor, y ese será el fruto más valioso obtenido de la primera lectura.
No olviden memorizarse este paso

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